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Durante el año 2017, las reclamaciones dirigidas a clínicas dentales ante la Dirección General de Consumo de la Consejería de Salud se han incrementado de forma significativa. Según Consumo Responde, en 2017 se registraron 575 asuntos, mientras que en 2016 tan solo se contabilizaron 335. Los afectados que han presentado estas reclamaciones denuncian una falta de atención por parte de los dentistas y personal sanitario, así como incidencias en los contratos firmados y con los plazos a cumplir por parte de la clínica. Otra razón por la que se formula la queja es por el cierre del centro sin haber podido finalizar el tratamiento: multitud de pacientes, una vez contratado el servicio (incluso, habiendo abonado parte o la totalidad del mismo), denuncian haberse encontrado en esta situación.

Obligaciones de la clínica dental con el cliente, según lo firmado

Aunque multitud de pacientes sufren las secuelas de las malas prácticas realizadas por odontólogos y maxilofaciales, no son tantos los consumidores que presentan una reclamación por tales consecuencias. Debido al recorrido en el tiempo de dichas consecuencias físicas para el afectado (una intervención realizada sin las garantías sanitarias mínimas puede provocar desde molestias hasta infecciones, pérdida de piezas, afectación de las piezas próximas a las dañadas, etc) y a las económicas (reparar los daños producidos por prácticas anteriores puede ser más costoso que las realizadas en un principio), exigir una indemnización es la solución más eficaz para el paciente.

Si su dentista no cumplió con lo acordado en el comienzo de la relación contractual, puede demandarle por incumplimiento de contrato: no solo si los resultados al finalizar el tratamiento son inesperados, sino también si los tiempos se alargan o si ha sufrido consecuencias derivadas de la intervención realizada, como infecciones o molestias por una mala colocación de las piezas o extracciones de piezas sanas; podrá presentar una reclamación ante la Justicia por inconformidad con las cláusulas presentes en el contrato. Por ejemplo: si le colocaron un implante que, en lugar de subsanar un problema, le impide realizar la función que debería cumplir; o si, tras un tratamiento de ortodoncia por fines estéticos, no ha habido cambios.

Mi clínica dental ha cerrado: ¿qué puedo hacer?

Si suscribió un contrato por el cual la clínica dental se comprometía a realizarle un tratamiento y usted, por su parte, abonaría la cantidad correspondiente por el pago de dicho servicio; y encuentra con que este establecimiento ha cerrado antes o en mitad de la intervención pactada, puede reclamar ante la Justicia este cierre inesperado. Además, Consumo indica que “si el tratamiento hubiera sido financiado y el servicio no se prestara finalmente, en virtud del artículo 29 de la Ley 16/2011, de 24 de junio, de contratos de crédito al consumo, el contrato de financiación con la entidad prestamista podrá dejarse sin efecto sin penalización alguna”.

Ante el cierre de la clínica, deberá dirigirse por escrito a la marca central de la misma (si se trata de una franquicia o de una marca registrada con varias clínicas). Si no recibe respuesta, o bien no está conforme con la misma, la solución más eficaz para obtener una indemnización es la vía judicial. Presentar un requerimiento que derivará en una demanda (a no ser que la clínica esté de acuerdo con lo propuesto en el paso previo), derivará en una resolución judicial.

Consulte su asunto con abogados especializados en Derecho Civil

Con más de 30 años de experiencia, Martínez-Echevarría Abogados cuenta con un equipo jurídico especializado en resolución de conflictos entre consumidor y clínicas dentales, así como de las problemáticas derivadas por negligencias médicas de otra naturaleza (estética, medicina general, etc). Si desea formular una reclamación tras una mala praxis o una estafa, consulte su caso con nosotros. Puede llamarnos al teléfono gratuito 900 100 039, o bien, escribirnos a través del formulario de contacto.