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Estamos viviendo un tiempo desgraciadamente excepcional, en el que bastante tenemos con luchar día a día con nuestro máximo empeño e ilusión. En medio de esta tempestad, también podemos tratar de atisbar cuál puede ser el escenario que está por venir una vez que hayamos vencido al COVID-19. En concreto, en estas líneas trataremos de aventurar por dónde puede dirigir sus pasos la Inspección de Hacienda tras el COVID-19.

La economía va a verse dañada, de forma que una pista de por dónde pueden ir las comprobaciones e inspecciones de Hacienda nos la puede dar la anterior crisis económica –iniciada en el año 2008-. En esa época, nos encontramos con titulares en medios de comunicación, tales como Hacienda dispara las inspecciones para tapar el agujero de la caja estatal. Y es que las inspecciones de Hacienda son anti-cíclicas, esto es, se intensifican en época de crisis y recaen sobre ejercicios en los que hubo cierta bonanza. En otras palabras: Hacienda llama con más fuerza a nuestra puerta cuando estamos escasos de liquidez, para pedirnos dinero de los años en los que nos iba bien.

A diferencia de lo que sucedía en la crisis del año 2008, en la actualidad la Administración Tributaria maneja un caudal ingente de información, tanto en España como fuera de España -debido al intercambio de información con otros países-.

Entrando en materia, y tomando como referencia lo que sucedió en el año 2008, un primer foco de atención en las inspecciones puede ser las ventas / ingresos no declarados y la lucha contra la economía sumergida en general, para lo cual no es descartable que se intensifiquen las visitas de la Inspección a la sede de la empresa.

Otro campo de actuación pueden ser las planificaciones fiscales agresivas por parte de aquellos que, sin contar con un asesoramiento prudente, opten por una solución arriesgada.

Las rentas no declaradas en el extranjero puede ser otra materia de interés para Hacienda, así como las derivaciones de responsabilidad en todas sus vertientes, especialmente en las sucesiones de empresas.

Es probable que tampoco se escapen del radar de la Administración los sectores que tributan en el régimen de módulos, así como las relaciones de facturación que esos sectores mantengan con terceros.

El carácter deducible de los gastos de explotación declarados puede ser otro campo que se vigile con cuidadoso celo por parte de la Administración Tributaria.

En definitiva, conviene repasar los criterios fiscales que se han seguido -a nivel empresarial y también personal- en los últimos cuatro años, y analizar si pasarían, o no, por el tamiz de la Inspección de los Tributos, tanto para evaluar una posible regularización voluntaria, como para preparar nuestra defensa, que, en definitiva, es el mejor ataque.

¡Mucha fuerza y ánimo a todos!

Joaquín López Avellaneda
Responsable Departamento Fiscal de Martínez-Echevarría, Abogados